Poco duraron mis fantasías,
tú las rompiste de cuajo,
muñeca de porcelana fría
volviéndome escarabajo.
Negro, sucio, incluso feo,
de los que suelen dar asco,
Mi camino ahora lo veo
en completa cuesta abajo
Oscuro se pone el cielo
y más duro mi trabajo,
por no recibir el consuelo
ni la dulzura de antaño.
Ser extraño es el poeta.
Pues siempre va a tropezar
Con la más cortante piedra habida en ese lugar
Dicen que tropezando se aprende,
mas de tanto tropezar,
apenas me quedan dientes
para poder masticar.
Y rumio la última estrofa
para así poder dar fin,
a toda esta burla y mofa
de la que hicieron de mí.
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