Él se llamaba francisco
honrado y trabajador,
y hoy voy a contarles a ustedes
lo que un día le pasó.
Sentado estaba en su puerta
cuando se ocultaba el sol,
tomando un poco la fresca
después de un
día abrasador.
Cuando más tranquilo estaba
se le aproximó una flor,
que iba a casa de una amiga
para dar conversación.
Muy buenas noches Francisco
de buen grado saludó,
y Francisco notó entonces
que inflamaba el corazón.
Si puedo ayudarte en algo
dímelo y presto yo,
por agradar a una dama
soy capaz de ir a prisión.
La dama tras oír esto
de su fe se aprovecho,
y dijo que un maleante
siempre acechaba a traición.
Quiere obtenerme a la fuerza
por más que diga que no,
que no quiero ir con un hombre
que es vago de profesión.
Dime quien es ese hombre
te lo pido por favor,
para dar su merecido
Es aquel que está en la esquina
y que ahora mira al farol,
para hacer que sólo sigue
la sombra de una pasión.
Francisco se levantó entonces
y hasta aquel hombre llegó,
dándole dos puñaladas
en mitad del corazón.
¡Francisco!¡Pero qué has hecho!
¡Si has matado a mi amor!
¡Yo sólo quise dar celos
y ahora la vida el perdió!
Como en todo hay moraleja
aprende bien la lección,
no te fíes de una dama
aunque parezca una flor.
***




No hay comentarios:
Publicar un comentario