miércoles, 30 de enero de 2019

África


África

 


Quiso hacer el Edén Dios

Precisamente en África,

Y a sus gentes dio un color

Que aún hoy trae desgracias.
 


La tierra de provisión

Tiene un futuro incierto,

Yo llego  a la conclusión

De que ese Edén, es ya infierno.
 

Parece tener una maldición

Todas las calamidades y plagas

Se ceban con su población

¡Qué mala suerte caramba!
 

Y los niños de Ruanda

Quedan del todo indefensos,

Son víctimas de las matanzas

De los de su propio pueblo.
 

Allí la  explosiva bala

Esta vez guarda silencio,

De momento está aparcada

Y vuelven a sus ancestros.
 

El arado que labrara

La tierra de su sustento,

Lo han convertido en lanzas

Y machetes para segar cuellos.
 

Y abandonan sus casas

En multitudinario éxodo,

Dejándose allí su entraña

Huyendo sólo con lo puesto.
 

Inician su fúnebre marcha

A lo que es ya su destierro,

Sin saber cuál es la causa

O qué daño es el que han hecho.
 

Si la política es vana

¿Qué saben los niños de eso?

¡Ni entienden porque uno manda

Y sin chistar lo hace el resto!
 

Por las mentes perturbadas

De caciques y hechiceros,

Que agitando sus maracas

Vuelven a los hombres violentos.
 

Los que apacentaban vacas

Se han convertido en guerreros,

Despiadados como mambas

Cada vez con más veneno.
 

Extraviadas las miradas

Con tristeza y desconsuelo,

Los niños dan esa estampa

En el gran continente negro.

***

 

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