África
Quiso hacer el Edén Dios
Precisamente en África,
Y a sus gentes dio un color
Que aún hoy trae desgracias.
La tierra de provisión
Tiene un futuro incierto,
Yo llego a la conclusión
De que ese Edén, es ya
infierno.
Parece tener una maldición
Todas las calamidades y
plagas
Se ceban con su población
¡Qué mala suerte caramba!
Y los niños de Ruanda
Quedan del todo indefensos,
Son víctimas de las
matanzas
De los de su propio pueblo.
Allí la explosiva bala
Esta vez guarda silencio,
De momento está aparcada
Y vuelven a sus ancestros.
El arado que labrara
La tierra de su sustento,
Lo han convertido en lanzas
Y machetes para segar
cuellos.
Y abandonan sus casas
En multitudinario éxodo,
Dejándose allí su entraña
Huyendo sólo con lo puesto.
Inician su fúnebre marcha
A lo que es ya su destierro,
Sin saber cuál es la causa
O qué daño es el que han
hecho.
Si la política es vana
¿Qué saben los niños de
eso?
¡Ni entienden porque uno
manda
Y sin chistar lo hace el
resto!
Por las mentes perturbadas
De caciques y hechiceros,
Que agitando sus maracas
Vuelven a los hombres
violentos.
Los que apacentaban vacas
Se han convertido en guerreros,
Despiadados como mambas
Cada vez con más veneno.
Extraviadas las miradas
Con tristeza y desconsuelo,
Los niños dan esa estampa
En el gran continente
negro.
***






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