Al nacer todos lloramos,
eso es algo natural.
¿O acaso no es ser de humanos
qué un hombre pueda llorar?
El llanto de un hombre es silencioso,
sus ojos tan apenas desprenden lágrimas
pues el hombre, no llora con los ojos
sino con sus entrañas.
¡Cuántos hombres no habrás visto
murmurando por las calles solitarias!
Seguro que iban llorando
y creíste eran plegarias.
Cuando el dolor es más grande
más cuesta derramar lágrimas,
estas son como diamantes
Quizá perdieron sus sueños
justo con la tierna infancia.
Por eso van solitarios
y se sitúan a distancia,
para que nadie descubra
esa temblorosa lágrima,
que se resiste a salir
del manantial de su Alma.
***


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