La veleta del sentimiento
Las fuentes están sedientas,
dormidos los ruiseñores,
y hasta que tú no sonrías
llorando estarán las flores.
Si cantara el ruiseñor
le abriría mi ventana,
para que mi corazón
se alegrara en las mañanas.
Y así, con el nuevo día
desparramando fulgores,
escribiría poesías
que tratarían de amores.
Bellos, bonitos, sublimes,
de deleitosos goces,
como todos los que surgen
de los amores precoces.
Como el que ahora tengo
que me llena de pasión,
y sirve como sustento
del alma y del corazón.
Así es la veleta del sentimiento,
unos días pone triste,
y otros feliz y contento.
“La culpa de todo
la tiene el viento”
***



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