En el condado vecino
En el condado vecino
Hoy casi es día de fiesta,
Vienen de París los condes
Para visitar su hacienda.
Las nuevas parcelas de
regadío
Los silos y la paridera,
Traen dos briosos corceles
Tirando de una calesa,
Y el encargado de turno
Hizo cortés reverencia.
Bienvenido señor conde
Cerca de allí andaba
El pastor con las ovejas,
Sin dar saltos de alegría
Y con muda indiferencia,
Con total tranquilidad
Saludó con la cabeza.
Y al ver que no se inmutaba
Sobre su altiva presencia
Preguntó al encargado:
¿Quién es la sabandija esa?
Discúlpelo usted señor
Puesto que es nuevo en la
hacienda.
Lo llamó con insolencia
¡Oye cuidador de ovejas
Que yo, no soy una de ellas
Hazme a mí la reverencia!
¿Qué es eso? Dijo el buen
hombre.
Que te postres ante mí
Inclinando la cabeza.
Era de temperamento frío
Más pronto le hirvió la
sangre.
Él no tuvo institutriz
Lo curtió la cruda calle,
Las tormentas de verano,
Los vientos infernales,
La escarcha de los
inviernos
Forjaron rudos modales.
Yo no me inclino ante
usted,
Ni ante Dios, ni ante mi
padre,
Que se la hagan en París
Cogió todas pertenencias
Y se largó dando el plante,
Me voy con el viento fresco
Y con mí música a otra
parte,
Que para cuidar ovejas
Otro habrá que me demande.
Ahora se oye en el pueblo
El siguiente comentario:
¿Sabéis lo que hizo el
pastor
En el condado de al lado?
Al conde se le encaró
Y puso las peras a cuarto
Dijo: ¡Cuide las ovejas
usted!
¡Tenga aquí tiene el palo!
Moraleja:
“
No te sientas superior
Ante otros seres humanos,
Mientras quede un respondón
O viva un solo ansotano.”



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