viernes, 25 de enero de 2019

En el condado vecino


En el condado vecino



 

En el condado vecino

Hoy casi es día de fiesta,

Vienen de París los condes

Para visitar su hacienda.

Las nuevas parcelas de regadío

Los silos y la paridera,

Traen dos briosos corceles

Tirando de una calesa,

Y el encargado de turno

Hizo cortés reverencia.

Bienvenido señor conde

Y a sus pies doña condesa.

 

Cerca de allí andaba

El pastor con las ovejas,

Sin dar saltos de alegría

Y con muda indiferencia,

Con total tranquilidad

Saludó con la cabeza.

Y al ver que no se inmutaba

Sobre su altiva presencia

Preguntó al encargado:

¿Quién es la sabandija esa?

Discúlpelo usted señor

Puesto que es nuevo en la hacienda.

Lo llamó con insolencia

¡Oye cuidador de ovejas

Que yo, no soy una de ellas

Hazme a mí la reverencia!

¿Qué es eso? Dijo el buen hombre.

Que te postres ante mí

Inclinando la cabeza.

Era de temperamento frío

Más pronto le hirvió la sangre.

Él no tuvo institutriz

Lo curtió la cruda calle,

Las tormentas de verano,

Los vientos infernales,

La escarcha de los inviernos

Forjaron rudos modales.

Yo no me inclino ante usted,

Ni ante Dios, ni ante mi padre,

Que se la hagan en París

Si allí son más miserables.
 

Cogió todas pertenencias

Y se largó dando el plante,

Me voy con el viento fresco

Y con mí música a otra parte,

Que para cuidar ovejas

Otro habrá que me demande.

Ahora se oye en el pueblo

El siguiente comentario:

¿Sabéis lo que hizo el pastor

En el condado de al lado?

Al conde se le encaró

Y puso las peras a cuarto

Dijo: ¡Cuide las ovejas usted!

¡Tenga aquí tiene el palo!

Moraleja:

No te sientas  superior

Ante otros seres humanos,

Mientras quede un respondón

O viva un solo ansotano.”

 

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