Con alas de libertad
Tan sólo bastó un segundo
para quedar fascinado.
Un minuto fue suficiente para soñar,
y soñando cual ave
volé hasta tu cielo
para posarme en su majestuosidad.
No fue preciso hablar demasiado
al ver tus ojos, como un vendaval
descubrí los secretos de tu alma:
Que aún siendo la flor más linda
nadie te supo admirar.
Tu belleza asusta, es verdad.
Pero un gorrión de pobre cuna
supo ver tu belleza suprema
y te dijo lo que sentía
sin temor a fracasar.
El no, ya lo tenía de antemano,
Otro no ¿Qué podría importar?
si acostumbrado al desprecio
de otras aves orgullosas
tenía la piel curtida
ante tanta adversidad.
La belleza a veces es cruel
si no miran nada más,
que las simplezas de un gorrión
que sólo sabe piar.
Pero por humilde que uno sea
hay algo que nadie podrá quitar,
el derecho a decir lo que siente
con todas las conjugaciones del verbo amar.
¿Hay en eso algún pecado?
¿A caso es pecado amar?
Si a partir de ahora lo es
dejadme al menos soñar.
Tú al menos me has regalado
un minuto de tu tiempo
y eso es más de lo que pude imaginar.
Pero un minuto es una vida
de amor y sensualidad.
Luego podrás olvidarme
e incluso te reirás,
de aquel enclenque gorrión
que pretendió conquistar
a la diosa de los cielos
Llamada “águila real”
Voy flotando entre las nubes
cual pájaro sideral,
más desde aquí arriba he visto
a una diosa celestial.
Sé que en el fondo eres buena
y que hoy dormirás en paz,
pues me diste una alegría
simplemente al escuchar.
Escuchar no es nada fácil
cuando alguien es muy locuaz.
Era el músculo del alma
acostumbrado a callar.
Y al ver de pronto esa puerta
abierta de par en par,
se desprendió la mordaza
que me impedía respirar.
El viento llega preñado
de nostalgia y de pesar;
Pero gracias a mi diosa
tengo alas para volar.
Y volaré a aquella nube
dorada como un trigal,
y en mis alas irá inscrita
La palabra “LIBERTAD”
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