Llamas
de enroques
Aquél
que ignora a los vivos
También
olvida a los muertos,
Los vivos
están cautivos,
Los muertos,
en otros puertos.
Y él,
encerrado en sí mismo,
Oirá restallar
el viento,
Con azotes
de castigo
Y potros
de sufrimiento.
Cuando
salgan de sus tumbas
Las osamentas
y espectros,
Se subirán
en su grupa
Clavando
espuelas de acero.
Roncos
gemidos entonces
Desgarrarán
su cerebro,
Ardiendo
en llamas de enroques
Como Fuegos
de San Telmo.
***
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