Tercer canto bajo el crepúsculo
Sueños diáfanos y velos de mil colores,
estallan en la superficie del río de la conciencia
con risueña voluptuosidad.
Enjambres de espíritus diabólicos,
chocan en las venas de las rocas deformes
lanzando fabulosos destellos
llenos de antiquísimas pedrerías.
Las pupilas azules de la conciencia
se agolpan involuntariamente
sobre la piel del deseo y la pasión,
La última luz del crepúsculo
se desliza por el laberinto de los árboles del alma,
y cuyo rumor denso, endurece y despierta
el látigo de pedernal de los sueños venturosos,
recorriendo de manera tenaz las legiones etéreas
cual vivificada flor de atracción irresistible.
De este modo, penetra en la alameda subterránea de la verdad
donde aquilones de lúgubres ráfagas,
azotan los vidriosos fanales del alba azul
con vitalidad mecánica,
arrastrado hasta el abismo de grandeza
que funde los deseos de la eternidad,
alquimia de luz rotulada en la turba del cielo,
lugar mágico
donde se exhalan los pergaminos
de las creencias perfectas,
y donde el Creador, vigila con mirada insatisfecha
el espectáculo grandioso que se respira
en un mundo absurdo e inconcebible.
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