jueves, 10 de enero de 2019

Las sombras son un haz de ojos azules


Las sombras son un haz de ojos azules
 
las sombras son un haz de ojos azules
que ante olivos y nardos aletean,
van de prisa como cae el rayo,
y se marchan después con prisa lenta.
Pero he de dormir con sus reproches,
es un delirio más, otra quimera,
que impide pedir perdón, pues el martirio,
es saber acabar con la condena.
Nadie tuvo la culpa, era el viento,
y el viento la llevó tan lejos cerca
que, hasta puedo abrazarla entre mis sueños
como ayer la abrazaba entre la hierba.
¡Qué rencor me tortura en esas noches
contra ese dios  que la llevó a la fuerza!
¡Y qué miseria me roe en esos días
en que quiero vivir y pienso en ella!
El mundo multitud me abre los ojos
mas mi mirada añil nunca la encuentra.
Las sombras son un haz de ojos azules
que en el cielo se pierden y se estrellan,
cuando debo llorar y me resisto
oigo esa música mitad melosa y tierna.
Son los pasos de un baile que, hace tiempo,
llenaron mi existir de primaveras,
agrandaron las orbes de mi mundo
y avivaron la luz de mis estrellas.
Tuvieron el poder de enamorarme
y llenarme de mágicos poemas.
¡Pero triste pesar! ¡Era el viento!
¡Y el viento se la llevó sin darme cuenta!
¡Qué funesta la fe sin esperanza!
¡Sin sus besos, la paz, qué maquiavélica!
¡Y qué triste el futuro sin los ojos
que con su luz creaban cosas nuevas!
El tiempo es como el cuervo que, agorero,
entre las horas del reloj acecha,
que de olivo en olivo, quiebra nardos,
y que de nardo en nardo pajarea.
Caen  las sombras con rapidez de rayo
y ya nunca jamás llama  a la puerta.
La niebla es ese haz de ojos azules
que vacío y sin nombre deletrea,
todo lo escrito en  el crisol del alma
y que no se han de borrar aunque quisieras.
***

No hay comentarios:

Publicar un comentario