Siempre
hay un aprovechado
Un gato
estaba aplastado
En mitad la carretera,
Y una
urraca carnicera
De pico
negro y curvado
Lo introdujo
en su costado
Con sonrisa
lastimera.
Presta
ya estaba al acecho
A su
felina carrera,
Y a que
éste se interpusiera
Ante un
coche que rodando,
Todos gatos
va matando
Con guadaña
traicionera.
En su
cuerpo ensangrentado
Indagó en
él la primera,
Rico manjar
pareciera
Su ya
ennegrecido hígado,
Más a éste
caimán alado
Pudo atisbarlo
otra fiera.
Una
arpía poderosa
Teñida en
negro bragado,
Le robó
el rico bocado
De entre
sus fauces golosa.
Esto me
enseñó una cosa
Siempre
hay un aprovechado.
En este
mundo varado
Hay una
arpía o una fiera,
Presta a
robarle a cualquiera
Su insigne
trabajo honrado,
Cuyo sudor
derramado
Torna en
pertinaz quimera.
***
***




No hay comentarios:
Publicar un comentario