martes, 8 de enero de 2019

La tierra madre de la vida padre


La tierra  madre de la vida padre

 


-¿Dónde vamos de merienda

A Boalares o a Bolaso?

-Hoy nos vamos a otras tierras

A respirar aire sano.

Hoy iremos a El Frago,

A las riberas del Arba,

Para beber allí un trago

De sus cristalinas aguas.
 

Al llegar al sitio

Fijado de antemano,

Dejé  mi vehículo

A la sombra de un álamo.

Y mi hijo asombrado,

 Preguntó: ¿Qué es eso?

Un pueblo encantado

 A éste le contesto.

Portal de Belén

En espigada cima,

Torre de Babel

Donde el hombre habita.
 

Capricho curioso

Que el hombre atrevido,

 Construyó glorioso

Hace muchos siglos.

Escarpado fortín

En roca caliza,

Para resistir

A la invasión morisca.

Suspendido en el aire

 los días de bruma,

Parece una nave

Envuelta en espuma.

-¡Ah, si yo tuviera

La sana fortuna

De ver la bandera

De la media luna!

-Ondeando en su torre

No se ve ninguna,

Las guerras de entonces

Enterró una a una.

-¿Cómo son sus calles?

-Son muy retorcidas,

Sus casas colgantes

Forman una piña.

Y los fragolinos,

Incluyendo al cura,

Son como un racimo

De granos de uva.

Su tierra está yerma

Por falta de arados,

Donde las ovejas

Pisotean sus pastos.

Sus días de ensueño

Ya se han disipado,

Ahora es un pueblo

Medio abandonado.

Se fueron al llano,

Dejaron la altura,

Y cayeron tan bajo

Como la sepultura.

-Déjame subir allí,

Para veros como hormigas

Que habré yo de bendecir

El valle que se domina.
 

-Desde lo alto de la torre

Era sólo un punto negro,

Alzó los brazos y entonces

Pareció tocar el cielo.

Y al bajar le pregunté.

¡Qué sentiste allá arriba?

-Paz y un inmenso placer

Rodeado de golondrinas.

Soy el más feliz del mundo

Dijo susurrando al viento,

El del Poder Absoluto

Ha hecho realidad un sueño.

Ver desde otra perspectiva

El mundo que nos movemos,

Con aspas de rencor giran

Como molinos de viento.

Cadenas de crueldades

Arrastran sufrimientos,

Azotes de tempestades

De podredumbre y de cieno.

¿Serán los hombres capaces

De hacer detener el tiempo

Para enmendar los errores

Que ya son errores viejos,

Y así evitar la hecatombe

Propia ésta del infierno?

-Y además de todo eso,

Cuéntame que más veías

Para aprender el ejemplo.

-¡Tierra padre, y vida!

-Habré de seguir tus pasos

Y tus sueños sin malicia,

Porque no hay nada más vano

Que los hombres de codicia.

***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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