Muy cerca
He visto los fríos ojos de la
muerte
Señalar con dedo impregnando de curare,
Rompiendo el silencio con bramidos roncos
Soliviantando la cálida brisa de la tarde.
He visto encender sus vivas antorchas
Y con sus trémulos humos grises romper el alba
Al tiempo de oír sonar los clarines
Anunciando el Apocalipsis de su aura.
He visto estremecer las sensaciones
Y sentido su poderoso filo de guadaña,
Envolviéndome con su letal pócima
Hasta casi ahogarme con su balbuceo de palabras.
Pero estoy aquí. Aún vivo;
Pero no sé por cuánto tiempo
Tendré a la noche por testigo.
***

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