viernes, 4 de enero de 2019

Canto bajo el crepúsculo

Segundo canto bajo el crepúsculo

 



 
Esos parajes de lentiscos y romeros,

señuelos de amores imposibles,

como azucenas de nieve y púrpura,

son mágicas imaginaciones que zumban

como dorados insectos en la azulada atmósfera del destino

impregnado de amores núbiles y secretos.
 

La luna empieza con lentitud  a desmayarse

tras los montes lejanos   de la indiferencia,

jugueteando con los ribazos del misterio,

y espiando con languidez invencible

al céfiro, dejándose caer sobre las frondas de la alameda,

la cual, se embriaga con el haz de violetas

remansado en las estrellas del firmamento

con una sobrenatural alucinación. 
 

La luna empieza con lentitud  a desmayarse

tras los montes lejanos   de la indiferencia,

jugueteando con los ribazos del misterio,

y espiando con languidez invencible

al céfiro, dejándose caer sobre las frondas de la alameda,

la cual, se embriaga con el haz de violetas

remansado en las estrellas del firmamento

con una sobrenatural alucinación.
***

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario