Me conformo con poco
Me conformo con un triunfo modesto,
no envidio a aquellos de cascabeles,
que coronaron la cumbre y con su cetro
desplegaron sus antojos cual bajeles.
No diré nada que no se haya dicho
pues hubo otros crepúsculos y amaneceres,
hombres ilustres, poetas y proscritos
que vivieron su vida sencillamente.
Como semillas fueron sus palabras
para traducir aquello que vieren:
las vaporosas nubes en las montañas,
las primaveras floridas con lecho verde.
Ya vieron al halcón de raudo vuelo
abatir a sus presas en el aire,
y el ondulante vuelo del jilguero
mientras cantaba incesante.
Oyeron al ruiseñor en la fronda
y en el olivo al mirlo tempranero,
y como al dulce acuden las moscas
y se rechaza aquello que es ajenjo.
Vieron danzar las mariposas sin desmayo
y tapizarse los prados de enjambres,
en los reverberantes días de Mayo
donde las amapolas se tiñen de sangre.
Ya narraron lo que es la guerra y hambruna,
y como por un ideal murieron mártires
y como eclipsa el sol la roja luna,
y como fenece el amor de un fiel amante.
Las cárceles de gruesos muros,
tugurios, mafias y clanes,
y Dulcineas con cianuro
Calles infestas y angostas
y polvorientos jireles,
y el viento cruel que azota
los inviernos misereres.
Y los bosques de hojas yertas
como lo fueron sus libros,
y las vacías bibliotecas
delirando por un público.
Público que estuvo dormido
o no quiso saber cuentas,
con las ciencias de eruditos
que sólo engendraron letras.
Letras que a muchos llevó
a hundirles en la miseria,
al vicio y la corrupción
o a ahorcarse con gruesa cuerda.
***
No hay comentarios:
Publicar un comentario