sábado, 5 de enero de 2019

Me conformo con poco

 Me conformo con poco
 

Me conformo con un triunfo modesto,
no envidio a aquellos de cascabeles,
que coronaron la cumbre y con su cetro
desplegaron sus antojos cual bajeles.
 
No diré nada que no se haya dicho
pues hubo otros crepúsculos y amaneceres,
hombres ilustres, poetas y proscritos
que vivieron su vida sencillamente.
 
Como semillas fueron sus palabras
para traducir aquello que vieren:
las vaporosas nubes en las montañas,
las primaveras floridas con lecho verde.
 
Ya vieron al halcón de raudo vuelo
abatir a sus presas en el aire,
y el ondulante vuelo del jilguero
mientras cantaba incesante.
 
Oyeron al ruiseñor en la fronda
y en el olivo al mirlo tempranero,
y como al dulce acuden las moscas
y se rechaza aquello que es ajenjo.
 
Vieron danzar las mariposas sin desmayo
y tapizarse los prados de enjambres,
en los reverberantes días de  Mayo
donde las amapolas se tiñen de sangre.
 
Ya narraron lo que es la guerra y hambruna,
y como por un ideal murieron mártires
y como eclipsa el sol la roja luna,
y como fenece el amor de un fiel amante.
 
Las cárceles de gruesos muros,
tugurios,  mafias y clanes,
y Dulcineas con cianuro
para desbaratar planes.
 
Calles infestas y angostas
y polvorientos jireles,
y el viento cruel que azota
los inviernos misereres.
 
Y los bosques de hojas yertas
como lo fueron sus libros,
y las vacías bibliotecas
delirando por un público.
 
Público que estuvo dormido
o no quiso saber cuentas,
con las ciencias de eruditos
que sólo engendraron letras.
 
Letras que a muchos llevó
a hundirles en la miseria,
al vicio y la corrupción
 o a ahorcarse con gruesa cuerda.
***

 

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