sábado, 26 de enero de 2019

En el sistema solar


En el sistema solar

En el sistema solar

Sólo hay  vida en un planeta,

Origen del bien y el mal

Se llama el planeta Tierra.

Todos buscan el ser héroes

Para recibir la gloria,

Siempre a costa de los pobres

Que piden misericordia.
 

El mal y el bien enfrentados

Los dos buscan la victoria,

Caín y Abel, dos hermanos

Dando vueltas en la noria.

La piedra filosofal

Amparada en su custodia

Es difícil de encontrar

Se halla perdida en la historia.
 

De allí una torre emergía

Camino de las estrellas,

Quien subía se caía

Rodando por la escalera.

Más uno quedó en mitad

Pudo llegar hasta ella,

El que busca algo encuentra;

Pero encontró este dilema:

Allí había dos puertas

Una blanca y la otra negra,

La inteligencia y la fuerza,

Y no tenía la certeza

De en cual estaría la piedra.
 

Abrió las dos  a la vez

Casi sin darse cuenta,

Pues apenas empujo

Las dos quedaron abiertas.

¡Qué sorpresa se llevó!

Las dos estancias estaban

Completamente desiertas.

Él que pensaba encontrar

Paraísos, cielos, riquezas,

Se encontró con La Nada

Y la cruz de una moneda.
 

Siempre un puñado de imbéciles

Hacen repetir la historia,

Olvidando los horrores

O perdiendo la memoria.

¡Cómo no se les agrió la leche

Que mamaron tan hedionda!

¡En vez de causarles daño

Parece que los engorda!

No te creas un hombre culto

Porque hallas ido a la escuela,

La cultura está de luto

¡Porque ha llegado la guerra!
 

La leche de una rata

El veneno de una cobra,

Los colmillos de una fiera,

¡Como un huracán ya sopla!

La tenemos en la puerta,

La tenemos en Europa,

Y esta no es a cuerpo limpio

Sino con balas y bombas.
 

Llega un jinete apocalíptico

Con sus temidas secuelas,

El jinete de la guerra

Viene clavando espuelas.

Las guerras de ahora

No son como las de antes,

Que veías al enemigo

Y apreciabas su semblante,

Lo impiden las alambradas de espinos

Y carros  llamados tanques.

Las bombas caen alrededor

Parecen rayos y centellas,

Con un ruido estremecedor

Lo mismo que en mil tormentas.

Hay banderas de muchos colores

En esta guerra odiosa,

Desde los Montes Urales

Hasta Constantinopla.

Los soldados van delante,

Los generales en la cola,

Y derramarán su sangre

Hasta la última gota.
 

Murieron en las batallas

Al enfrentarse las tropas,

Se matan en los combates,

Entierran en comunes fosas,

Y acuden las alimañas

Como una plaga de moscas.

Ya no hay campos de prisioneros,

Ahora son campos de exterminio,

Estos superan a los primeros

En maldad y en genocidio.

A la persona que llevan

Deja entonces de serlo,

Sólo existe crueldad

Y quedas en puro esqueleto.
 

La comida no la pruebas

En aquel horrible geto.

El mundo se vuelve loco

De los pies a la cabeza

Y todo partido en piezas.

Si esos son los hombres

Criados con entereza,

 Me río mucho de ellos

¡Se arrastran como culebras!

¡Con más veneno en su lenguas

Que una mamba negra.
 

Por su culpa muchos mueren

Y ninguno resucita,

Y sus cuerpos regurgitan

Grumos desangre podrida,

Las moscas todas acuden

A comer de sus miserias,

Y ahora andan pudriéndose

En aquella estercolera.
 

Si te piden el santo y seña

Hazte el tonto, no la escuches,

Del frente, no se va cualquiera

Quieren que allí todos luchen.

A la primera dificultad,

Enseguida te doblegan,

Y entonces te dan más palos

Que si fueras una estera.
 

Si tienes algo de valor

Te lo quitan o estropean,

Causándote desazón

Por no sentirte con fuerzas

Pues te tratan con rencor

Si rehúsas a la violencia.

Si con un débil se ensañan

O cogen entre ceja  y ceja,

Te quedan al desnudo

Enseñando tus purezas,

Con la cara colorada

Todo lleno de vergüenza,

Entonces eres la burla

De un don nadie,

De un cualquiera,

Viendo de todo este mundo

Juntas todas sus bajezas,

Que contaba y no creías

Porque lo decía tu abuela,

Que eso son cosas antiguas,

Que quedarán en leyendas,

 Creyendo que eso ya nunca

Volverán a ser anécdotas.
 

¡Un mundo civilizado!

¡Qué Paraíso es la Tierra!

Estamos equivocados

Esto es una quimera,

Si alguien no lo ve así

¡A ese, no hay quien lo entienda!

Se nace para sufrir

Y sufres la vida entera,

Los cuerpos desparramados

Y quemados en hogueras

¡Es peor enfermedad

Que la misma peste negra!

Pero el hombre siempre tropieza

Dos veces en la misma piedra,

Y ahora quedan los horrores

Convertidos en quimeras.
 

Hombres que fueron fugaces

Se emboscan tras la maleza,

Porque los buscan los jueces

Que amedrantan y ahuyentan,

Aunque por dentro se ríen

Y después se echan la siesta,

Luego van a trompicones

De taberna en taberna,

Comen con gran apetito

Y duermen a sueño suelto,

Así tengan  a medio mundo

Que los vayan persiguiendo.

Es la vida de unos pocos

Que contra todos se enfrentan,

Y ladrando como perros

Van después y se confiesan.

Quedando perdonados

De pecados y torpezas,

Quedando libres de culpas

De las cuales serán ajenas.

Hay quien hace culto al diablo

Que goza con su presencia,

Le gusta la carne humana

Y hoy tiene para la cena.

Mil volcanes encendidos

Arrastran odios candentes,

Siempre se hallan escondidos

En los cinco continentes.

Se tambalean las columnas,

Se resquebraja la tierra

Allí encontrarán la tumba

Los que menos se lo esperan.
 

Los altares encendidos

Consumiéndose las velas,

Arden las obras maestras

Y todas las esculturas,

Ya sólo son polvo y piedra.

Los que juegan a la guerra

Juegan a la gallina ciega,

Pegan golpes por doquier

Sin saber a quienes pegan.

Muere la gente inocente

Y no quienes las provocan,

Mas luego si son vencidos

Nunca aceptan la derrota,

Sólo se sienten heridos,

Y una vez fortalecidos

Enseguida empiezan otra.
 

¡Es que tienen mala virgen!

¡Es que tienen peor sombra!

¡A estos generales de Lucifer!

¡A si viene Dios y los borra!

***

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