Noche de cosacos
Nararán nararaán naranaranara, nararán...
Muchos dirán que estoy loco
por ir caminando solo,
más solo nací y crecí,
igual que si fuera un lobo.
Atravesando las cumbres,
altivas de nuestros Cárpatos.
La rararaira, rarairairaira.
Montes que son de la tierra
bellamente coronados
por unas nieves perpetuas
que forjan a los cosacos.
El Elbrust todo lo domina
ya que es el monte más alto
y es el que marca la vida,
del pueblo de los cosacos .
Rararaira, rararaira, rararaira, rairairá.
Hombres rudos y valientes
tan fuertes como osos pardos,
que no temen a la muerte
si a la guerra son llamados.
Hoy un lobo solitario
se aventura a descubrir
unos horizontes nuevos
a donde poder vivir.
Lalalalaila, lalalaila lalalala,llalilailailá.
Las llanuras son extensas
causando gran impresión,
mas nadie oirá de un cosaco
decir una maldición.
Nada, nada, nunca, nunca,
nunca han de decir que no,
cuando a ellos se les busca
si peligra la nación.
Rarararaira, rararaira, rararairararairá.
Busco a una cosaca ardiente,
decidida y con pasión,
que me haga crecer los dientes
con sus fantasías de amor.
oooooh,oooooh,oooooh, oooooh...
El sol brilla para todos,
la luna, para los dos,
y para aquel que es cosaco
solo el vodca da calor.
Hoy la luna lleva sangre
sangre de roja pasión,
pues se derramó una tarde
que un cosaco la soñó,
Ooooh,oooooh,oooooh,oooooh...
Las cosacas que lo vieron
le llenaron de ilusión,
todas de rubios cabellos
y dorados como el sol.
Lo besaron y lo amaron
y rubricaron su amor
Es un lecho junto al fuego
con armonía y candor.
Oooooh, oooooh, oooooh, oooooh,
Allí está el diccionario
del amor que hay en la estepa.
que es un libro legendario
donde están todas respuestas.
Es libro de muchas páginas;
pero siempre hay una abierta,
y es página que todos leen
ya que ningún rublo cuesta.
Aaaaah,aaaaah,aaaaah,aaaaah...
Una de las cosas que dice,
es que disfrutes de la vida,
porque una vez que esta pasa
nadie a de oír lo que pidas.
Qué feliz ahora me encuentro
al lado de esta cosaca,
que tiene rubios cabellos
y como el bronce es su cara.
Rararaira rararaira, rararaira rarairá.
Fruto del viento del Norte,
y de los Montes Urales,
viento que curte a sus gentes
como la sal de los mares.
Tú y yo, somos las dos piezas
que faltaban a la luna,
para completar el rompecabezas
de nuestra diosa fortuna.
Rararaira, rararaira, rararaira, rarairá.






