CARTA A MI AMIGO SEBASTIAN
Amigo Sebastián, he recibido tu carta,
donde expresas tus deseos de regresar
para abrazar a los amigos de la infancia,
para quemar tus últimos días en tu hogar.
Con gran pena y gran dolor te comunico
que no hagas esa barbaridad,
que en el pueblo sólo quedan los borricos
que nos negamos a salir para trabajar.
En el soto de río sólo hay zarzas,
y en el parque donde solíamos jugar,
los caminos aún están más polvorientos
Amigo Sebastián aquí no vengas,
no seas tonto y quédate ahí en la ciudad,
que aunque haya muchos humos por los coches
la barriga todos días llenarás.
Hace poco que enterramos al Prudencio,
al boticario y al que hacía de sacristán,
tres amigos con los que tú y yo jugamos,
tres amigos que ya nunca más verás.
Ya no hay niños, por lo tanto no hay maestro,
sólo quedamos los de la tercera edad,
amigo Sebastián, esto está muerto,
ya no cantan ni los gallos del corral.
Amigo Sebastián, no te molestes
quédate ahí que
eso es fenomenal,
que organizan excursiones el Inserso
y con cuatro perras te
hinchas de veranear.
Amigo Sebastián no te molestes,
No te molestes en venir aquí,
que los pueblos ya no son como eran antes,
que en los pueblos nadie tiene porvenir.
Sebastián, acepta este consejo,
de este amigo que jamás te olvidará,
y sin más recibe un fuerte beso
de tu buen amigo: Nicolás.
* * *


No hay comentarios:
Publicar un comentario