jueves, 10 de enero de 2019

Yerta mi alma en la ventana oscura


Yerta mi alma
 en la ventana oscura
 
 
 
Yerta mi alma en la ventana oscura
los sueños resucitan energía,
y puedo ver volar entre los nimbos
los hilos deslumbrantes de la vida.
En esta soledad los verdes iris
me hablan de esperanza y me dan vida,
dando un poco de almíbar a mis ojos
agotados de llorar día tras día.
En esta soledad siento el misterio
que se esconde fugaz tras las retinas,
y puedo comprobar en un remanso
la feble ingravidez de la agonía.
Porque sigue vivo tu recuerdo virgen
así lo expresa hoy la suave brisa,
que trastoca el peinado de mis sienes
níveas ya por un rocío de fatigas.
La fragancia de poleos y tamarindos
que con fuerza germinan en la orilla
de este río inacabado de misterios
semejante a los suspiros que emanaban tus caricias.
En esta soledad pruebo el veneno
de la marga verdad de la mentira.
Mas recupero el goce del  instante
al embarcar en el vapor   de tu  teología.
Entonces, no hay tristeza que la piel me tizne,
ni dolor que en mis entrañas viva.
Pues es  esta soledad, bálsamo idílico,
donde cicatrizan y se curan mis heridas.
Yerta mi alma en la ventana oscura
donde las nubes preñadas descargan poesía,
y los cristales trinan como pájaros
sintiéndome desprenderme desde el cielo
en gotas frágiles de vida y fantasía.
Sin saber si seré savia de sauce
o solamente torrente de agua tibia.

Yerta mi alma en la ventana oscura
mientras los ruidos braman, preconizan,
la barbarie exotérica de un mundo
forjado  a golpes de conciencia mística.
Sintiéndome desprenderme desde el cielo
con una carga importante de energía,
que algún día será jardín florido
o simplemente un mar de naderías.
Yerta mi alma en la ventana oscura
mientras rayos y truenos alucinan
feliz y libre por sentirme pequeño
ante el inmenso mundo que me espía.
Recuerdo que contuve mis instintos
para lanzarlos después  a la deriva
y riendo  de la fe del trotamundos
me adentré en mil caminos sin salida.
Aquella insensatez era cordura
y cuerdo en la locura me veía;
La risa del histrión heló mi sangre
 atenazando en un  rincón...
mis fantasías...



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