sábado, 19 de enero de 2019

Los Reyes Magos


Los Reyes Magos

 
 


Creíase a pies juntillas

Un niño pobre, no malo,

Que desde Oriente venían

En camellos los Tres Magos.

Que en sus repletas carrozas

Traían todos los regalos,

Y de forma generosa

Los daban a los muchachos.
 

Muchas cartas escribía

Que a las estrellas mandaba,

Más nunca le respondían

Aunque paciente esperaba.

Pero un buen día en su pueblo

Cuando la nieve cuajaba,

Vio a tres Reyes, uno negro,

En una gran cabalgata.
 

Les echaban caramelos,

Confetis y serpentinas,

Y al que subía dos besos

Y un regalo de propina.

¡Qué buenos son estos Reyes!

En voz baja se decía,

Que dan todo lo que tienen

Enarbolando alegría.

No hay duda que son los Magos.
 

Me presentaré ante  el negro

Y le pediré mi regalo

Que hace tanto tiempo espero.

Mientras el pobre subía

Ayudado por los pajes,

Los niños necios reían

¡Ya veréis ya cuando baje!

Buscó su nombre en la lista

Y vio que en ella no estaba,

Y se le nubló la vista

Por dos hilillos de lágrimas.

Lo estrechó fuerte en sus brazos

Al tiempo que le explicaba

Que su añorado regalo

Por el espacio vagaba.

Entonces al ver al pobre

Triste y apesadumbrado

Dijo: tan sólo soy un hombre

Al que bien han disfrazado.

Lamento no poder darte

Lo que con gusto daría;

Pero  milagros nadie hace

Ni siquiera en este día.
 

Y aquella cara risueña

Que poco antes mostraba,

Acuñada estaba en pena

Al ver que de él se burlaban.

Se acabó la cabalgata

Y tras ella su ilusión,

Truncada por la carátula

De la mezquina ambición.

Mas el falso Baltasar

Una vez que llegó  a casa,

Empezó a reflexionar

Y pronunció estas palabras:

“Desde ya mismo reniego

Y avergüenzo del humano,

Porque el hombre es lobo fiero

Incluso con sus hermanos.”

***

 

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