La historia
de la castellana
Esta
es la vieja historia de la castellana,
Que,
en tanto su esposo forrado de hierro
Andaba
batallando en tierras lejanas,
Recibe
a su amante en su blando aposento.
Con
el firme propósito de echarse una cana.
Le
excita la luna y la noche estrellada
Colmándolo
de favores hasta extasiarlo,
Cuando
vuelve a rugir el invierno, el castellano
Torna
más barbudo, apoyado en bordón de romero,
Más
el escudero del castillo espía amargado,
Conoce
la traición que su nombre mancha,
Él
tan honrado de todas las Españas.
¡Hay
del paje! ¡Pobre de la dama!
En
el patio, el verdugo blandea el hacha
Y
en el lloroso final de esta historia de amor,
Brotan
sobre las sepulturas cavadas en yermo
Dos
rosales blancos, expandiendo al viento su
dolor.
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