sábado, 12 de enero de 2019

Las vertebras de cada amanecer


LAS VÉRTEBRAS DE CADA AMANECER


Locuaces vuelan los suspiros de la ciencia

en sentencias erizadas de ñoñez.

Compasión del humo demasiado humano

enmascarada de corazones rotos.

Prodigiosa tribulación

en la indescriptible felicidad del alma,

que empuja constantemente al sol

de privilegios propios,

a la semilla grosera aristocrática,

cual sonda insaciable

de melancolía profunda.

Estamos dentro de una época ruidosa

que alarga su mano para estrangular

el aura espiritual.

La sierpe de dejadez inmensa

se inflama como el crótalo

en su razón asnada,

sustentando nuestros bajos fondos

con su mirada de granuja.

El hombre de gruñidos cavernícolas,

y el filósofo que quisiera domarse al sufrimiento

son empujados por una carcajada famélica

que orea en la quebradiza esperanza

del diabólico espíritu.

Él, restalla su látigo amarillo

en el insondable abismo azul,

donde se descarnan las vértebras

de cada nuevo amanecer.
***

 

 

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