domingo, 20 de enero de 2019

Nunca muere quien ama

Nunca muere quien ama

 


 

Y el poeta esperó

 a coger su recompensa,

sin saber que ella murió

 al no soportar la pena.
 

Llegó tarde por diez años

 y eso formó una barrera,

que la hizo infranqueable

para sus poquitas fuerzas.
 

Diez años no son nada

 en el reloj del universo,

aunque aquí nos empeñemos

en decir que son eternos.
 

Espacio y tiempo convergen

en la oscuridad del alma,

más de lo negro florecen

 las más florecientes lágrimas.

 

Oscuridad y tinieblas

por el suelo desparrama,

los ojos de este poeta

al extinguirse su áurea.
 

Su vida calamitosa

en sus versos desgrana,

mas es obra milagrosa,

pues nunca muere quien ama.

 

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