Veo tu radiante sonrisa
como bello amanecer,
sin dueño, sin prisa,
recreándose tal vez.
Los destellos de sus bronces
entran en mi corazón
como entran los puñales
que se clavan a traición.
Pues tu sonrisa se eleva
coronando el mismo cielo.
Y mi alma se subleva
¡Quiero tenerte y no puedo!
Hay algo que me lo impide;
pero ese algo es etéreo,
un arco iris que abreva
en las fuentes del misterio.
***
***


No hay comentarios:
Publicar un comentario