que abrasa la vida al obrero del campo.
Hombres de frentes curtidas
por el frío invierno y el sol del verano.
Hombres de tesón de acero
por el sudor derramado.
Hombres que sacan el pecho
si no obtienen provecho del yermo labrado.
Hombres que pasan los días
mirando al cielo y rogando
que el viento traiga las nubes
y preñe la espiga y madure el grano,
para así obtener el fruto
De pronto surge una nube
y una mueca alegre recorre sus labios,
piensa que por fin podrá
recoger el fruto de arduo trabajo.
Poco duró su alegría,
la nube pasó de largo,
viendo como su cosecha
será otra vez para los pájaros.
La tierra resquebrajada
parece olvidada y está agonizando
la tierra queda aterida,
con ellos está llorando.
Luego llegan los políticos
pese a que los pueblos están apartados,.
van a pedirles el voto
Ofrecen dulces promesas
de que el día que manden harán un pantano,
capaz de hacer un vergel
de aquel horrible secano.
e instalan en sus escaños,
todos muy pronto se olvidan
del pobre obrero del campo.
Sus palabras las llevó el viento.
Y así, un año tras año.
* * *



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