jueves, 3 de enero de 2019

El obrero del campo

EL OBRERO DEL CAMPO




 Hay una llama encendida

que abrasa la vida al obrero del campo.

Hombres de frentes curtidas

por el frío invierno y el sol del verano.

Hombres de tesón de acero

por el sudor derramado.

Hombres que sacan el pecho

si no obtienen provecho del yermo labrado.

Hombres que pasan los días

mirando al cielo y rogando

que el viento traiga las nubes

y preñe la espiga y madure el grano,

para así obtener el fruto

de tantos ratos amargos.
 

De pronto surge una nube

y una mueca alegre recorre sus labios,

piensa que por fin podrá

recoger el fruto de arduo trabajo.

Poco duró  su alegría,

la nube pasó de largo,

viendo como su cosecha

será otra vez para los pájaros.

La tierra resquebrajada

parece olvidada y está agonizando

la tierra queda aterida,

con ellos está llorando. 

Luego llegan los políticos

pese a que los pueblos están apartados,.

van a pedirles el voto

una vez cada cuatro años.

 

Ofrecen dulces promesas

de que el día que manden harán un pantano,

capaz de hacer un vergel

de aquel horrible secano.

 Pero cuando llegan al poder

e instalan en sus escaños,

todos muy pronto se olvidan

del pobre obrero del campo.

Sus palabras las llevó el viento.

Y así, un año tras año.

* * *

 

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