Bebiendo los placeres de la vida
Sigue girando la noria
que rige nuestro destino,
y ahora vestida de novia
llevas mi mismo camino.
Luces en tu cuello perlas,
brillantes en tus zarcillos,
te regaló tu belleza,
el ruiseñor con sus trinos.
La mapola del trigal
puso el púrpura en tus labios,
y el sol en su despertar
te dio el fulgor de sus rayos.
Balanceas tus caderas
al compas de suave brisa,
son tus veinte primaveras
un mundo con mil delicias.
Bebí en tu fuente sonora
los placeres de la vida,
surgiendo una nueva aurora
que durará mientras viva.
El péndulo del corazón
mi espíritu martillea,
transportando la ilusión
hasta el día en que me muera.



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