viernes, 4 de enero de 2019

Mi corazón oradado

Mi corazón horadado

 

 Nunca sabré que pasó aquella tarde

 cuando en un arrojo de valor,

 me lance a tu piscina de amor

sin encontrar nada ni  a nadie.
 

Fui a chocar contra un muro

de  cruel indiferencia,

pero he ahí la diferencia

me arrojé estando seguro.
 

Tu mirada era arrogante y fría

rayando  mi apasionado corazón,

y fue tal mi desilusión

que abierta tengo una herida.

 

Mi corazón quedó horadado

por los crueles silencios,

sin respuesta a unas preguntas

que sutil arrastró el viento.
 

Las ventanas de tus ojos

sólo vieron cuervos negros,

inflamando el éter purpura

propio de crueles inviernos.
 

La vida se despereza

con sus fulgores eternos,

pues eterna es la grandeza

cuando son versos etéreos.
 

Las orgullosas navajas

desgarran los sentimientos,

adentrándose en el alma

y humedeciendo pañuelos.
 

Triste tañen las guitarras

roncos suenan los tambores,

cuando alguien dice que ama

y el ser querido desoye.

 ***

No hay comentarios:

Publicar un comentario