Tercera carta a Mery
Llevo varios días preguntándome de, si alguna vez te llegaran estas cartas sin remite y que desde el corazón te envío.
Si todas ellas se quedan por el camino aceptaré con resignación mi destino.
Quizá el caprichoso viento arrastre a un lugar insospechado para mí. Y otra flor pueda leerlas sentada a la sombra de un añoso roble, pudiendo compartir mis emociones, y quién sabe si también sus lágrimas.
Ya me queda muy poquito helio con el que hinchar los globos de color rosa, que el viento eleva como si fuesen pompas de jabón.
Se desprenden de mi mano trémula tomando la dirección del cielo azul, al igual que aquel día en que te desprendiste tú.
Hoy la brisa corre sin prisa; pero es brisa del sur. Quizá hoy tenga más suerte, y puedas recibir un rayo de tu luz.


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