SUEÑOS ERRANTES
Rebota el átomo sobre torbellinos secretos del espacio,
donde todas las frentes se inclinan
obligadas a dudar tal vez
Cuesta trabajo pronunciar EL Cristo,
al cual se tutea,
porque el lívido corazón desciende
Su corazón morirá con un acorde,
triturado por el improperio de un lamento
El insaciable hastío
adormece los espectros del viento melancólico,
que inerte, se deja caer sobre la almohada
donde se reflejan vaporosos algodones,
inyectando sus fríos ojos
a los sueños errantes de la libertad.
Sin darse cuenta del desengaño
embotado en sus propias arterias,
se aferra a la foránea miseria
dando la sensación de haber vivido
mil años de pie,
anclado al duro pavimento del asfalto.
* * *





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