jueves, 3 de enero de 2019

Sueños errantes

SUEÑOS ERRANTES

 


Rebota el átomo sobre torbellinos secretos del espacio,

donde todas las frentes se inclinan

obligadas a dudar tal vez

del fundamento de sus faustas creencias.


 

Cuesta trabajo pronunciar EL Cristo,

al cual se tutea,

porque el lívido corazón desciende

al distintivo balbuceo del hombre.
 

Su corazón morirá con un acorde,

triturado por el improperio de un lamento

que soñó con los vastos arcanos del alma.
 

El insaciable hastío

adormece los espectros del viento melancólico,

que inerte, se deja caer sobre la almohada

donde se reflejan vaporosos algodones,

inyectando sus fríos ojos

a los sueños errantes de la libertad.

 

Sin darse cuenta del desengaño

embotado en sus propias arterias,

se aferra a la foránea miseria

dando la sensación de haber vivido

mil años de pie,

anclado al duro pavimento del asfalto.

* * *

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario