La rosa de la vida
Mi mayor mentira sería decir
Que no me gusta la poesía,
Pues poesía eres tú, rosa del cielo,
Novia del sol, amada mía.
Mi alma se torna en viva llama
Cada vez que renace un nuevo día,
Me recuerda la dulce adolescencia
Y el gemir que del amor se desprendía.
La rosa de mi vida está ya abierta
Sus pétalos sollozan de alegría,
Mostrando un corazón desnudo,
Limpio de toda hipocresía.
El otoño llegó para nosotros
Orlado con perlas de fantasía.
“Nuestro amor ha de permanecer eterno”
¡Cuántas veces al oído repetías!
Nuestro amor gravitará en el tiempo
Eclipsando hasta el sol del mediodía,
Nos columpiaremos en el arco iris,
Dejaremos que la luna nos sonría,
Aremos del amor toda una ciencia
Y nos recrearemos en su filosofía.
La vida es sin duda efímera
Tétrico el grabado de una losa fría,
Más en nuestro epitafio recitará una alondra
Desafiando al tiempo y la porfía.
“Aquí yacen dos rosas enamoradas
Dos corazones que al mismo son latían,
Impregnando los céfiros de las tardes
Con el clarín divino de su melodía”
Pero ese momento regio y sacro
No ha llegado para nosotros todavía,
Aún nos queda un hálito de aliento
En el altar sagrado de la poesía.
Lugar donde confluyen espacio y tiempo
Sin cortar su perfecta simetría,
Celestial potaje de caricias y besos
Que bendice el Dios de la armonía.
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