martes, 1 de enero de 2019

La rosa de la vida

La rosa de la vida

 

Mi mayor mentira sería decir

Que no me gusta la poesía,

Pues poesía eres tú, rosa del cielo,

Novia del sol, amada mía.


 

Mi alma se torna en viva llama

Cada vez que renace un nuevo día,

Me recuerda la dulce  adolescencia

Y el gemir que del amor se desprendía.

 


La rosa de mi vida está ya abierta

Sus pétalos sollozan de alegría,

Mostrando un corazón desnudo,

Limpio de toda hipocresía.

 

El otoño llegó para nosotros

Orlado con perlas de  fantasía.

“Nuestro amor ha de permanecer eterno”

¡Cuántas veces al oído repetías!

 


Nuestro amor gravitará en el tiempo

Eclipsando hasta el sol del mediodía,

Nos columpiaremos en el arco iris,

Dejaremos que la luna  nos sonría,

Aremos del amor toda una ciencia

Y nos recrearemos en su filosofía.

 


La vida es sin duda efímera

Tétrico el grabado de una losa fría,

Más en nuestro epitafio recitará una alondra

Desafiando al tiempo y la porfía.

 


“Aquí yacen dos rosas enamoradas

Dos corazones que al mismo son latían,

Impregnando los céfiros de las tardes

Con el clarín divino de su melodía”

 


Pero ese momento regio y sacro

No ha llegado para nosotros todavía,

Aún nos queda un hálito de aliento

En el altar sagrado de la poesía.

 


Lugar donde confluyen espacio y tiempo

Sin cortar su perfecta simetría,

Celestial potaje de caricias y besos

Que bendice el Dios de la armonía.

***

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