Ignoraba la belleza
hasta que te descubrí,
con ojos como turquesas
y labios como rubís.
Tu belleza ya conozco,
eso me hace feliz;
pero también me entristece
que aún no seas para mí.
La vida sigue
pese a sus pesares;
pero existen tronos
y también altares.
Y yo te he de colocar
todos los días,
en el altar sagrado
de mi poesía.
He aquí la prueba
con versos del alma
que a mis ojos llega
e inunda de lágrimas.
Cada lágrima es diamante
rayado por mis pestañas,
pues soy sufridor amante
y frágil como una caña.
A tu lado, el mundo es verde y mágico.
Sin ti, cargo con pesada cruz.
Pues me siento débil y nostálgico
si alguna vez mi amor, me faltas tú.



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