En mis versos quisiera reflejar,
Mas su hálito sublime se resiste
Como un potro brioso sin domar.
Es probable que perdiera su encanto,
Abalorio de su rito ancestral,
Y por eso se encierra a cal y canto
En su halo sulfuroso de metal.
El se halla más allá de la palabra,
En la forja del éter sideral,
Su cincel dorado mi mente labra.
Busco la llave que sus puertas abra,
Pero éste me deslumbra cual fanal
Con su danza invisible aún macabra.
***

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