Cantaba
un pajarillo
"Ranchera""
"Ranchera""
En una jaula de oro
pendiente del un balcón,
cantaba un pajarillo
llorando por su amor.
Ay, ay,ay,ay,ay.ay...
Que dolor, qué dolor, qué dolor...
Hay que dolor más grande,
el dolor que siento yo...
Qué le habré hecho yo al mundo
para que me trate así,
si yo solo estaba cantando
allí en mi rama feliz.
A quien molestaba mi canto,
si yo cantaba al amor
y ahora estoy aquí encerrado
y una jaula es mi prisión.
Qué dolor, qué dolor, qué dolor...
Ay,ay,ay,ay,ay,ay,...
Qué maldita esta prisión.
cuando yo estaba cantando
cantando solo al amor
Ooooooh... Ooooooh...
Como siempre suele hacerlo...
Todo pájaro cantor.
Yo soy ese ruiseñor,
que alegre estaba en su rama,
ofreciendo mi canción
a los albores del alba.
Pero yo no sé que pasó
que encima echaron una capa,
que cuanto más me movía,
más se enredaban mis alas.
Luego supe que era una red
una red que no tiene alma,
pues ni siquiera llegué a acabar
mi canción allí en mi rama.
Oooooooh, qué dolor...
Ooooooh, qué dolor y qué desgracia,
pues desde aquí no puedo ver
al amor que me gustaba.
Es una jaula de oro
y cuelgan en un balcón,
donde todos los días canto
para expresar mi dolor.
Ay,ay,ay,ay,ay...Ay,ay,ay,ay,ay,ay....
Cantaba un pajarillo
en
la ventana,
del
lujoso palacio
de
un gran señor.
Rogaba
con sus cantos
que
lo sacaran,
de
aquella jaula de oro
para
ver a su amor.
Los
otros pajarillos
que
lo escuchaban,
fueron
a transmitirle
su
pena y su dolor,
pues
es lo que sentían
de
verlo allí enjaulado
y
no estar abrazado
al
amor que soñó.
Y
el pobre pajarillo
se
acurrucó en la jaula,
pues
destrozó su pico
todo
el que lo intentó.
No
pudo imaginarse
mientras
lo capturaban
que
en una jaula de oro
moriría
de pasión.
Mas
hubo un pajarillo
que
se acercó a su jaula,
y
con sus verdes alas
le
quiso dar calor;
Pero
aquellos barrotes
eran
tan sumo fríos,
que
el pobre pajarillo
de
pena se murió.
Esta
es la triste historia
de
un hombre enamorado,
Esta
es la triste historia
de
un pájaro cantor,
que
un día volando libre
con
redes fue atrapado,
y
luego fue encerrado
en
una cruel prisión…
"El sabio del Renacimiento Leonardo Da Vinci,
compraba los pajarillos enjaulados
para darles luego la libertad."
El problema es que a este pájaro,
nadie lo pudo soltar,
pues el oro de su jaula
fue su lecho sepulcral.

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