jueves, 3 de enero de 2019

Cantaba un pajarillo "Ranchera"


Cantaba un pajarillo

"Ranchera""
 
 
En una jaula de oro
pendiente del un balcón,
 cantaba un pajarillo
llorando por su amor.
Ay, ay,ay,ay,ay.ay...
Que dolor, qué dolor, qué dolor...
Hay que dolor más grande,
 el dolor que  siento yo...
Qué le habré hecho yo al mundo
para que me trate así,
si yo solo estaba cantando 
allí en mi rama feliz.
A quien molestaba mi canto,
si yo cantaba al amor
y ahora estoy aquí encerrado
y una jaula es mi prisión.
Qué dolor, qué dolor, qué dolor...
Ay,ay,ay,ay,ay,ay,... 
Qué maldita esta prisión. 
cuando yo estaba cantando
cantando solo al amor
Ooooooh... Ooooooh...
 Como siempre suele hacerlo...
Todo pájaro cantor.
Yo soy ese ruiseñor,
que alegre estaba en su rama,
ofreciendo  mi canción
a los albores del alba.
 Pero yo no sé que pasó
que encima echaron una capa,
 que cuanto más me movía,
más se enredaban mis alas.
Luego supe que era una red
una red que no tiene alma,
pues ni siquiera llegué a acabar
mi canción allí en mi rama.
Oooooooh, qué dolor...
Ooooooh, qué dolor y qué desgracia,
pues desde aquí no puedo ver
 al amor que me gustaba.
Es una jaula de oro
y cuelgan en un balcón,
 donde todos los días canto
 para expresar mi dolor.
Ay,ay,ay,ay,ay...Ay,ay,ay,ay,ay,ay....
Cantaba un pajarillo

en  la ventana,

del lujoso palacio

de un gran señor.

Rogaba con sus cantos

que lo sacaran,

de aquella jaula de oro

para ver a su amor.

Los otros pajarillos

que lo escuchaban,

fueron a  transmitirle

su pena y su dolor,

pues es  lo que sentían

de verlo allí enjaulado

y no estar abrazado

al amor que  soñó.

Y el pobre pajarillo

se acurrucó en la jaula,

pues destrozó su pico

todo el que lo intentó.

No pudo imaginarse

mientras lo capturaban

que en una jaula de oro

moriría de pasión.

Mas hubo un pajarillo

que se acercó a su jaula,

y con sus verdes alas

le quiso dar calor;

Pero aquellos barrotes

eran tan sumo fríos,

que el pobre pajarillo

de pena se murió.

Esta es la triste historia

de un hombre enamorado,

Esta es la triste historia

de un pájaro cantor,

que un día volando libre

con redes fue atrapado,

y luego fue encerrado

en una cruel prisión… 

"El sabio del Renacimiento Leonardo Da Vinci,
 compraba los pajarillos enjaulados 
para darles luego la libertad."
El problema es que a este pájaro,
nadie lo pudo soltar,
pues el oro de su jaula
fue su lecho sepulcral.

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