martes, 1 de enero de 2019

El rostro de la traición

El rostro de la traición

 

Jamás pensé en la agonía

Que a uno le puede causar,

Aquel amigo que un día

Confiaste tu amistad.

Una tentación proscrita

Propia sólo de Satán,

Pasó por su mente impía

Con alevosía voraz.

Trompetas apocalípticas

De pronto oíste sonar,

Y con garras de perfidia

Se posó en tu pedestal.

Pedestal donde yacían

Nobleza y sinceridad,

Más cual carcoma atrevida

Puso a roer sin piedad.

¡Oh vieja encina abatida

Por la oruga criminal!

Puede que un día tus espinas

En sus manos clavarán.
 

Entonces de ello se arrepienta

Y te venga a suplicar,

Que le perdones la afrenta

Que nada puede trocar.
 

Entonces tú y tu conciencia

Habrán de dictaminar,

Si esa amistad la renuevas

O la intentas olvidar.

 

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