¿Dónde se perdió aquel beso?
Se desgranan en las puertas de mis ojos
Un rocío cual perla incandescente,
Una luz que cautiva, dos cerrojos
Que entreabren los fanales de mi mente.
Me sobrecojo al rayo si al mirarme
Aprisionas con los bucles de tu frente,
Manantial hechizado que ha de estriarme
Tus brazos son como aspas de molino
Que el céfiro extasiado hace moverse.
Ha viajado a no sé donde a confundirse
Con la luz crepuscular sin su suéter,
Y ese beso dorado ha de fundirse
Eres beso que en la noche es moribundo
Y de día, se me antoja traicionero,
Desplegando su velamen por un mundo
Donde yo sin querer, soy prisionero.
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