El hombre y la luz
La noche engendró la luz,
La luz engendró la paz,
Y la paz extendió el tul
A toda la Humanidad.
La Humanidad vio el color
De la flor al despertar,
Y la abeja se posó
A libar su manantial.
Del manantial bebió el hombre,
Más nunca llegó a saciar,
Porque su néctar esconde
Rueca de espina letal.
La rueca nubló la vista,
Tesoros quiso encontrar,
Siendo cada uno una espina
Con las que se ha de pinchar.
Se ha pinchado tantas veces
Que ya es demencia total,
De sus errores no aprende,
Habla y no sabe escuchar.
Pues le zumban los oídos,
Dentro siente un tricotar,
Cual siniestros alaridos
De Alguien que nunca verá.
***




No hay comentarios:
Publicar un comentario