Como flor de espino.
A veces tienes que ir del coro al caño,
trepando por las lianas de la vida.
sumergirte en sus abismos pese al daño
que infringe el dolor agrio de una herida.
Así, grano tras grano, y año tras año,
edificas con la piel ya curtida
tu chabola, palacio del engaño,
pues quiso el yermo hacerla deslucida.
Te reencarnas en tu hado peregrino
removiendo los tizones del ayer
cual cuervo que persigue tu destino.
Impronta por la cual no has de volver,
flor de lis que tornó a ser flor de espino
y que el viento solano ha de mecer.
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