En la bifurcación de un camino pedregoso
fecundan las someras raíces
el reino de las anoréxicas sombras.
Taciturnas bestias levantan los párpados
como flores hambrientas,
mientras la tierra se turba
por los prodigios de un sol mancillado.
Se balancean sus oblicuos rayos
en las mancebas alegrías de mi infancia;
sueños de ilusión y gloria
tal si fuesen volcanes de oro.
Susurros de palomas torcaces
danzan en el sobrealiento de un alba azul
que desparrama sus desengaños
en el mástil petrificado
de las bulliciosas ilusiones.
El hombre, orlado con la poderosa raza
discrepa de los designios de su ánima,
agitando las concupiscencias de su espíritu
como bestias desatadas
en el redil angular donde surgió la luz.
* * *




No hay comentarios:
Publicar un comentario