martes, 1 de enero de 2019

En el reino de anorésicas sombras

En el reino de anoréxicas sombras

 



Trabajando estoy de eclipse a eclipse

Bajo un látigo implacable que fulmina,

Hastiado de la lanza deforme

Y de la herrumbrosa cadena de la vida.
 

Sumergido estoy en este fortín

Donde pieles y huesos deambulan,

Por el reino de anoréxicas sombras

Con olor a cipreses y a hojas pútridas.
 

Altares esqueléticos se yerguen

Mudos y pétreos, sin hálito de vida,

Mientras legiones de voraces gusanos

Armados con mandíbulas de acero

Horadan el prado cárnico

Y la blanca calavera de la justicia.
 


Matarifes del Juicio Final

Incrustan sus puñales

En los harapos polvorientos del sol.
 

Torbellinos gélidos

Arrastran quejumbrosas improntas

De alaridos lastimeros de sobrevivientes

Que se aferran como poderosas horcas

A una tierra abrasada y taciturna.
 


Guadañas azules ondean en los tozales

De los frágiles sentimientos. 

Burlonas risas huecas,

Hieren el horizonte

Impregnado con su tiente escarlata,

Estrangulando con nudo escurridizo

La agridulce verdad de la mentira.
 


Jinetes apocalípticos,

resquebrajan el arco iris

Que colosos titanes elevaron

En las horas nupciales de la Creación.
 

¡Vuelve San Gabriel Arcángel

Con tu daga acrisolada y explosiva!

¡Y tú san Sebastián con tus flechas mártires!
 


Que el arco de  la muerte tensado está

Y las fatídicas dianas ya penden

Del orgulloso cuello de los mortales.
 

Los cuales, caerán inertes como hojas en otoño

Cuando el viento reinante decapita

Una tras   otra de sus añosas ramas.

***

No hay comentarios:

Publicar un comentario