El palomo blanco
El níveo palomo
De porte jovial,
Dejó a su paloma
En el palomar.
Sus patas calzadas
Ya no posarán,
Sobre el dócil lomo
Para procrear.
Se marchó volando
En busca quizá,
De otro sol naciente
Con quien disfrutar.
Más él no sabía
Que en aquel lugar
Acechante estaba
La roja rapaz.
Subida en las nubes
A éste vio pasar,
Y como una flecha
Clavó sus puñales
Y un frío glacial,
Corrió por sus venas
De estirpe real.
En sólo un segundo
Pudo recordar,
Los tiempos felices
En su dulce hogar.
Vio truncado el sueño
Por dicha falaz,
Por no conformarse
Y sí ambicionar.
Si malo es quedarse
Peor es marchar,
Porque el que se muere
Pierde en su total.


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