Aprende esta lección
Yo conocía a una muchacha
Tan guapa que tornó en fuente,
De sus cristalinas aguas
Bebieron bastantes huestes.
Era una fuente de lujo,
Un trago, valía cien verdes,
Tuvo el poder absoluto
Y se cubrió de joyeles.
Fue una fuente codiciada
Quien bebía alcanzaba el cielo,
Pero de tanto apurarla
Logró secar su venero.
Y una pertinaz sequía
Confabulada en enredos,
Se acuñó en su lozanía
Hasta perderla al completo.
Después toda desolada
Gritó con amargo dolor,
Por no ofrecer de sus aguas
A quien con amor pidió.
Pero este mundo da vueltas
Cual saetas de un reloj,
Y nunca gira a la inversa
Para enmendar un error.
Como eso no es posible,
Doy un toque de atención,
A aquellas bellezas símiles
Que aprendan esta lección.
***







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