sábado, 2 de febrero de 2019

El anciano labrador de Ejea


El anciano labrador de Ejea

 


Muestras tu cuerpo tullido

Afanado labrador,

Que te devoró el Sasillo,

La Marcuera y Facemón.

 


Las mulas y las galeras

Quedaron en el olvido,

Como las viñas de Sopeña

Y  el Saso lleno de olivos.

 


Ya no te irás con la aurora

A buscar viajes de leña,

Hasta los montes de Sora

Ni tampoco a las Bardenas.
 

Porque para los ancianos,

Ya hay residencia nueva,

Que según es un hotel

Que tiene varias estrellas.

 

Donde hay guapas señoritas

Que les cuidan y pasean,

Y hasta tienen una capilla

Para rezar si lo desean.

 


Un espigado ciprés

Parece que la custodia,

Y la Plaza de la Merced

Aún parece más preciosa.

 

Con su bien cuidado césped,

Con su suelo de baldosas,

Y con su soberbia fuente

Fluyendo por cuatro bocas.
***

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