canción
Cuentan
que hubo una vez una
que su
alma al diablo vendió,
para
obtener la fortuna
que su
estrella le negó.
Y por
causa de esa injuria
triste
y sola se quedó,
sin
probar la gran dulzura
de los
frutos del amor.
Y yo
no quiero...,
que tú
te quedes...,
solitaria
y sin saber
que en
mi corazón florece
la
bella flor del Edén.
Canta
en la alegre mañana
un
canoro ruiseñor,
y en
su melodioso canto
se
refleja mi pasión.
Yo no
tengo los caudales
que
atesora un marajá
pero
el amor que se vende
nadie
debería comprar.
Y
aunque un día los tuviera
creo
que me daría igual,
porque
el amor es sagrado
y
siempre ha de respetar.
Y yo
no quiero...,
que tú
te quedes...,
solitaria...,
y sin
saber....,
que en
mi corazón florece
Quién
ofende un sentimiento
es
igual que una traición,
que
rompe la ley divina
embalsama
la pasión.
Canta
en la alegre mañana
un
canoro ruiseñor,
y en
su melodioso canto
se
refleja mi pasión.
Y yo
no quiero...,
que tu
te quedes...,
solitaria
y sin saber,
que en
mi corazón florece
la
bella flor del Edén.
Canto
en la alegre mañana
con
instinto trovador,
y
asomada a tu ventana
espero
entregues tu flor.
Para
lucirla en el pecho
al
lado del corazón,
pues
sería muy hermoso
el
poder lucirla yo.
Canta
en la alegre mañana
un
canoro ruiseñor,
y en
su melodioso canto
se
refleja mi pasión.
Y yo
no quiero...,
que tú
te quedes...,
solitaria
y sin saber...,
que en
mi corazón florece
la
bella flor del Edén.
Cuentan
que hubo una vez una
que su
alma al diablo vendió,
para
obtener la fortuna
que su
estrella le negó.
Y por
causa de esa injuria
triste
y sola envejeció,
sin
probar la gran dulzura
de los
frutos del amor.
Y yo
no quiero...,
que tú
te quedes...,
solitaria
y sin saber...,
que en
mi corazón florece
la
bella flor del Edén.
Que en
mi corazón florece...,
la
bella flor del Edén.
* * *


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