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miércoles, 24 de abril de 2019

Nuestra Virgen Patrona


Nuestra Virgen Patrona

 


Para gloria y esplendor

De Ejea  y las cinco villas,

Se construyó El Salvador

Y la iglesia de santa María.
 

Pero alguien dijo: ¡Eso es poco”

Y se hizo una basílica,

Para así colmar de gozo

A nuestra Virgen Santísima.
 

Esta venía de camino

Y se tropezó a un pastor,

Que a la sombra de un olivo

Se protegía del sol.

¿Es verdad Madre Divina

Lo que creo que estoy viendo?

¿Lo es! Ve y anuncia mi venida

A Ejea de los Caballeros.
 

Desde aquel día la Basílica

Se llamó la de la Oliva,

La tomaron por Patrona

Y una semana es festiva.

 

lunes, 4 de febrero de 2019

Imno Imperial


Himno Imperial

 


Cada vez que oigo el nombre

De la Ilustrísima Ejea,

Parece se me desborde

La sangre que hay en mis venas.

 

Por un capricho Divino

Tuvo a bien el Hacedor,

Que el más fulgente zafiro

Estuviera en Aragón.

 

Son los susurros del Arba

Y sus generosas vegas,

Crisoles donde se fraguan

Las ilusiones de Ejea.

 


Santa María en lo alto

Domina la Villa nuestra,

Imperial por sus mujeres

E Imperial por su nobleza.

 

A sus agraciados campos

Cristalinas aguas llegan,

Encauzadas paso a paso

Desde el pantano de Yesa.

 

Por un soberbio canal

Llamado de las Bardenas,

Que es la arteria principal

Que sustenta a las acequias.

 

Es alegre el ejeano

Y altivo de condición,

Pronto le tiende su mano

Al que de lejos llegó.

 

Con católica doctrina

Rubrica su devoción,

 A la Virgen de la Oliva

Y a San Juan, su otro Patrón.
***

 

sábado, 2 de febrero de 2019

El anciano labrador de Ejea


El anciano labrador de Ejea

 


Muestras tu cuerpo tullido

Afanado labrador,

Que te devoró el Sasillo,

La Marcuera y Facemón.

 


Las mulas y las galeras

Quedaron en el olvido,

Como las viñas de Sopeña

Y  el Saso lleno de olivos.

 


Ya no te irás con la aurora

A buscar viajes de leña,

Hasta los montes de Sora

Ni tampoco a las Bardenas.
 

Porque para los ancianos,

Ya hay residencia nueva,

Que según es un hotel

Que tiene varias estrellas.

 

Donde hay guapas señoritas

Que les cuidan y pasean,

Y hasta tienen una capilla

Para rezar si lo desean.

 


Un espigado ciprés

Parece que la custodia,

Y la Plaza de la Merced

Aún parece más preciosa.

 

Con su bien cuidado césped,

Con su suelo de baldosas,

Y con su soberbia fuente

Fluyendo por cuatro bocas.
***

martes, 8 de enero de 2019

La tierra madre de la vida padre


La tierra  madre de la vida padre

 


-¿Dónde vamos de merienda

A Boalares o a Bolaso?

-Hoy nos vamos a otras tierras

A respirar aire sano.

Hoy iremos a El Frago,

A las riberas del Arba,

Para beber allí un trago

De sus cristalinas aguas.
 

Al llegar al sitio

Fijado de antemano,

Dejé  mi vehículo

A la sombra de un álamo.

Y mi hijo asombrado,

 Preguntó: ¿Qué es eso?

Un pueblo encantado

 A éste le contesto.

Portal de Belén

En espigada cima,

Torre de Babel

Donde el hombre habita.
 

Capricho curioso

Que el hombre atrevido,

 Construyó glorioso

Hace muchos siglos.

Escarpado fortín

En roca caliza,

Para resistir

A la invasión morisca.

Suspendido en el aire

 los días de bruma,

Parece una nave

Envuelta en espuma.

-¡Ah, si yo tuviera

La sana fortuna

De ver la bandera

De la media luna!

-Ondeando en su torre

No se ve ninguna,

Las guerras de entonces

Enterró una a una.

-¿Cómo son sus calles?

-Son muy retorcidas,

Sus casas colgantes

Forman una piña.

Y los fragolinos,

Incluyendo al cura,

Son como un racimo

De granos de uva.

Su tierra está yerma

Por falta de arados,

Donde las ovejas

Pisotean sus pastos.

Sus días de ensueño

Ya se han disipado,

Ahora es un pueblo

Medio abandonado.

Se fueron al llano,

Dejaron la altura,

Y cayeron tan bajo

Como la sepultura.

-Déjame subir allí,

Para veros como hormigas

Que habré yo de bendecir

El valle que se domina.
 

-Desde lo alto de la torre

Era sólo un punto negro,

Alzó los brazos y entonces

Pareció tocar el cielo.

Y al bajar le pregunté.

¡Qué sentiste allá arriba?

-Paz y un inmenso placer

Rodeado de golondrinas.

Soy el más feliz del mundo

Dijo susurrando al viento,

El del Poder Absoluto

Ha hecho realidad un sueño.

Ver desde otra perspectiva

El mundo que nos movemos,

Con aspas de rencor giran

Como molinos de viento.

Cadenas de crueldades

Arrastran sufrimientos,

Azotes de tempestades

De podredumbre y de cieno.

¿Serán los hombres capaces

De hacer detener el tiempo

Para enmendar los errores

Que ya son errores viejos,

Y así evitar la hecatombe

Propia ésta del infierno?

-Y además de todo eso,

Cuéntame que más veías

Para aprender el ejemplo.

-¡Tierra padre, y vida!

-Habré de seguir tus pasos

Y tus sueños sin malicia,

Porque no hay nada más vano

Que los hombres de codicia.

***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 8 de diciembre de 2018

Ejea Villa Imperial


Ejea de los Caballeros, Villa Imperial

 



Entre barrancos  horrendos,

Abajo un río que brama,

Curvados puentes de piedra

Salvan su lecho de plata.
 

La blanca luz de la luna

Pugnaba con la del río Arba.

La de la luna se henchía,

La del Arba eclosionaba,

Pues la luna poco dice,

No así su corriente brava.
 

Ni menos la muerte misma

Que siempre en yermo descansa.

¡Ay, si no zumbara el río!

¡Ay, si no cantara el Arba,

Fin pondría al señorío

De Ejea, noble y gallarda.

El cierzo de brisa fresca

Pasó batiendo sus alas,

Vino de un día de ocaso

Moviendo sus frescas ráfagas.

 


Un gallo cantó seis veces

Por el Cuco en la alborada,

Al ver a mil caballeros

Delante de sus murallas,

Con alazanes corceles,

De cola encrespada y larga.
 

Atronadores relinchos

Y cubiertos con gualdrapas.
 

Los aguerridos e hidalgos

Se prestan a la batalla,

El aire estremece y silba

Cuando blanden las espadas.
 

Santa María en lo alto

Palidecía y temblaba,

Dentro estaba el sarraceno

Con su luna enarbolada.
 

Tres días duró el asedio,

Tras batalla encarnizada,

El rey Alfonso Primero

La vio a sus pies postrada.
 

Se oyeron ciertos clamores,

Nadie supo quien gritaba,

Hasta que se dieron cuenta

Que eran susurros del Arba.

 

Porque la perla perdida

En sus sarracenas aguas,

De nuevo estaba en la orilla

Ya para siempre cristiana.