El
mundo es cruel, porque no respeta la compleja naturaleza humana; Mi
educación está basada en la fe de la ciencia, reveladora de la verdad absoluta
de la historia.
A mí no me mueve
vanidad alguna; No quiero creerme superior a los demás hombres. El poder de mi
fe cristiana, la constancia de que me hallo capaz se la debo al favor de Dios,
a la acertada educación infantil, y a la Santa Enseñanza y buen ejemplo de las
Divinas Escrituras, que me han hecho escudriñar en los nebulosos rincones de mi
corazón, con escrupuloso examen de conciencia. Soy discípulo de la razón, la
delicadeza y el pudor, para estimar mejor la infinita bondad divina, fuente de
todo bien nacido deseo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario