Germen de La Primera Guerra Mundial
“Viajes”
Fue un Julio negro en Sarajevo.
Aquel
desagradable verano
De
trágico y cruel recuerdo,
El Archiduque Francisco Fernando
Hizo a sus tropas un reconocimiento.
El heredero al trono austriaco
Salió ileso de un primer atentado
Con explosiva bomba de mortero;
Pero sucumbió a los seis disparos
Que le infringió un patriota serbio.
Su asesino dijo sin remordimientos:
Si pudiera meter en una caja de cerillas
La populosa ciudad de Sarajevo,
La convertiría en cenizas
Porque le prendería fuego.
Al cabo de una semana
Ocurrió lo imprevisible,
A Austria le ayudo Alemania
Y estalló la guerra horrible
Al entrar en juego otras alianzas.
Hasta “Simón Froid” estuvo de acuerdo
La fuerza militar con grave aliento
Se desbocó en el pueblo balcánico
Con aguerridas hordas de ejércitos.
¡Tantas vidas entregadas por Dios
Desperdiciadas en vano!
Prendió la semilla del rencor
En los olvidadizos seres humanos
“Estaremos de vuelta para las navidades”
Todos creían sería un paseo,
Nunca una guerra tuvo tantos avatares,
Tanta desidia, y tantos muertos
En los infernales campos de combate.
De aquella feroz guerra
No salieron bien parados,
Sino como indeseables
Presionados por los aliados
Abdicaron y firmaron en Versalles
Una paz y un tratado
Que no satisfizo a nadie.
Alemania, derrotada y sin vida
Con su ejército desarmado
Vio sus glorias sucumbidas
Y rota en varios pedazos.
Hicieron como el árbol caído
Los aliados fácil leña.
Fue un halcón abatido
Y ahora llora de tristeza.
¿Pensarán los ejércitos subir al cielo
Desconfiados ya de la apestada tierra,
A esconderse entre los cirros,
Cúmulos, nimbos y tinieblas?
Extraño dejo ha sido el de Alemania,
La que todo lo produce y lo culmina,
Su abundancia y opulencia
Fue el causante de su ruina.
Abundante de granos y ganado,
Pesca, caza, muchos minerales,
Bien vestida de arbolados,
Surcada de ríos todos navegables.
Tuvo alborotado al mundo
Solicitándose su ojeriza universal,
La guerra estuvo de parto
Al mundo en el umbral de la vida
Se le interpusieron todos los eclipses
Todos andan desatinados de codicia
Que unos aplauden y otros persiguen.
La guerra es como una eriza
La cual se haya preñada,
Cuanto más tarda en parir
Sus hijuelos más la dañan,
Al clavarse sus espinas
Dentro de su propia entraña.
Las guerras que afloran tarde
Traen peores consecuencias.
Se multiplican sus atrocidades
Y dejan más hondas secuelas.
Llega la miseria y hambre
Pegadas como una rémora
Aunque la
guerra esté rancia
Vendrá con ideas nuevas.
¿Podrá reinar algún día
En todo el mundo la paz,
Extinguirse la codicia
Y que todos tengan pan?
Me temo que no lo verán tus ojos
Ni los míos los verán,
Pues todo esto es un embrollo
Sin principio… ¡Y sin final!
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