viernes, 31 de octubre de 2025

Del amor al desengaño

 





Del amor al desengaño, 




Bien, bien, bien, bien, bien bien...

Vale, vale, vale, vale, vale, vale...

Quién dirá que ella no es bella,

quién dirá que tiene la luz del sol.

Y yo... Y yo... Y yo... Y yo...

Tuve el atrevimiento de ser

cual nube que sus rayos ocultó,

aunque no fuese más que un instante 

para glorificar mi pundonor.

Por eso... Por eso... Por eso...

ella de mí se enfadó.

No volveré, no volveré, no volveré...

a ser la nube que por unos segundos

tapó el deslumbrante sol,

dejando su cara apagada

de sus despampanante fulgor.

No volveré a molestarle,

si tanto daño causó,

yo lo único que hice 

 fue pasar por delante

de un débil rayo de sol.

Dice que fui nube de plata,

y ella, el oro prefirió,

que alumbra por las mañanas

dando así su bendición.

No, no, no, no, no, no...

Dice que ella no me quiere

por tener poco valor.

El problema es que valora

solo aquello que da brillo,

y yo soy solo una sombra

que atravesó en su camino.

Mas no se que puede pasar

el día que rompa el bolsillo,

porque entonces perderá

todo el oro allí escondido.

Entonces estaremos igual

tanto el uno como el otro,

y dispuestos a comparar

quién no elegiría mi rostro.

Pues soy el hombre más guapo

que se haya criado en la estepa,

y no un muñeco de trapo

que solo tiene apariencias.

Las apariencias engañan

 mas nunca lo hace el amor,

al mono hay que darle caña

y al hombre, la bendición. 

La remolacha se engorda

donde existe buena tierra,

y mi tierra es la exquisita

puesto que nací en la estepa.

Unos tendrán el dinero

como quien tiene un castigo,

siempre lleno el monedero

que guardan en los bolsillos.

Yo, como no tengo dinero,

mi castigo es ir bien ligero,

para decirte en tu cara

lo mucho que yo te quiero.

Porque el amor no se compra,

y el amor... Nunca se vende,

por tanto el dinero sobra

para obtener los quereles.

Si yo le digo a una rusa

que de ella me enamorado,

no valdrá ninguna escusa

si a mi me deja tirado.

Porque entonces no es amor,

solo un pájaro enjaulado,

que a penas le abras  la puerta

a su  nido  ira volando.

Volando, volando, volando, volando...

a todos se nos va el tiempo

muchas veces preguntando.

Y de tanto preguntar,

de verdad me estoy cansando,

solo cabe el actuar

aunque sea haciendo el payaso.

Pues de sus gracia se ríen

y no es que ese sea mi caso,

pues yo creo que se ríen

siempre del propio payaso.

Del amor al desengaño

solo hay un ligero paso,

pero de mí no te rías,

te lo advierto por si acaso. 



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