domingo, 5 de octubre de 2025

Al final, todos comeremos cebollas

 



Al final, todos comeremos cebollas




Mientras hagamos el amor

y se nos permita descansar después

contigo seguiré.

Hay que amar y darlo todo,

después dormir y dormir,

para que la luz del día 

no convierta en nube gris.

Este no es un jefe siux,

sino que es el malestar,

cuando te suena el reloj

mandándote a trabajar.

Ya se ha fastidiado todo,

ya vas arrastrando pies,

si el día tiene veinticuatro horas

trabajas lo menos diez.

Hacer el sexo y dormir,

son dos placeres sencillos,

mas tienes que resistir

al pico pala y  rastrillo.

Que felicidad más grande

podría ser toda esta  vida,

si se olvidara al instante

que el rosal contiene espinas. 

Pero las espinas vuelan

haciendo llagas en las manos,

porque el trabajo es la rémora

de todos seres humanos.

Porque la vida no es sexo y dormir:

Hay que pagar el alquiler,

la comida, el agua,  el teléfono,

 la luz , el gas y la basura también.

Echas a contar, ¿y qué nos queda?

¿diez céntimos? ¿Cinco? ¿Tres?

con eso no tengo

 ni para el preservativo  que usé ayer.

Sólo cabe comer cebollas

de esas que te hacen llorar,

para  bebernos las lágrimas

que te salen al pagar.

El día es luminoso y grande,

pero hay a quien ve  todo oscuro,

un banco hay en el parque,

y ese... ese será tu futuro.


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