Al final, todos comeremos cebollas
Mientras hagamos el amor
y se nos permita descansar después
contigo seguiré.
Hay que amar y darlo todo,
después dormir y dormir,
para que la luz del día
no convierta en nube gris.
Este no es un jefe siux,
sino que es el malestar,
cuando te suena el reloj
mandándote a trabajar.
Ya se ha fastidiado todo,
ya vas arrastrando pies,
si el día tiene veinticuatro horas
trabajas lo menos diez.
Hacer el sexo y dormir,
son dos placeres sencillos,
mas tienes que resistir
al pico pala y rastrillo.
Que felicidad más grande
podría ser toda esta vida,
si se olvidara al instante
que el rosal contiene espinas.
Pero las espinas vuelan
haciendo llagas en las manos,
porque el trabajo es la rémora
de todos seres humanos.
Porque la vida no es sexo y dormir:
Hay que pagar el alquiler,
la comida, el agua, el teléfono,
la luz , el gas y la basura también.
Echas a contar, ¿y qué nos queda?
¿diez céntimos? ¿Cinco? ¿Tres?
con eso no tengo
ni para el preservativo que usé ayer.
Sólo cabe comer cebollas
de esas que te hacen llorar,
para bebernos las lágrimas
que te salen al pagar.
El día es luminoso y grande,
pero hay a quien ve todo oscuro,
un banco hay en el parque,
y ese... ese será tu futuro.
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