El niño que abrazaba a los árboles
Veo el árbol,
lo observo,
lo abrazo,
y luego...
Le pregunto:
Amigo árbol,
¿Cuántos son tus años?
¿Cuántos hijos tienes?
¿Cuánto mides de alto?
¿Qué fruto regalas?
¿Y pájaros...?
¿Cuántos nidos tienes
hechos por los pájaros?
Amigo árbol:
En silencio ríes,
y en silencio lloras,
si negra ceniza
a tu tierra arrojan.
Fruto del incendio
o chispa del rayo,
y nadie llegó a tiempo
para sofocarlo.
Los más grandes árboles
ya un día los talaron,
bien para hacer sillas,
o mesas y armarios
y también ¡qué horrible...!
Fue para hacer barcos,
no para ir a pescar,
sino para guerrear
y mejor poder conquistar.
Ahora, en el bosque quedan
solo los árboles medianos,
porque les pareció pequeños
para sus altos salarios.
Poco a poco van creciendo,
pese a todos los agravios,
porque no hubo ningún niño
que gimiera protestando.
Pues les dieron regalos
para así lograr acallarlos,
Los niños tienen memoria,
los recuerdos van volando,
y ellos escribirán la historia
de lo que aquí está pasando.
Que mientras halla industrias
que necesitan de celulosas,
los bosques quedarán en ruinas
si no siembran otras cosas.
La mancha negra se extiende
a las colinas cercanas,
quizá si se acerca mucho,
tú serás ruina mañana.
Yo árbol a ti te quiero,
y por eso, siempre abrazo,
pues contigo tengo un vínculo
tan estrecho como un lazo.
En el bosque de Serboll,
yo nací hace doce años,
y de mamar a mí dieron,
la leche, que dan los gamos.
Esa leche es nutritiva
y me dio mucha energía,
tanta que me hizo tan fuerte
como fuerte estoy hoy día.
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