jueves, 16 de octubre de 2025

Nadie debería ser sombra solitaria

 




Nadie debería ser sombra solitaria





Solo silencios tétricos se producen 

aquí, en la calle solitaria;

solo lamentos y chasquidos lejanos.

Nadie se acerca a preguntar:

¿Qué tal estás?  o ¿Qué haces solo?

Pero yo, estoy aquí, solitario

pensando en cosas del pasado.

Es posible que algo se arregle;

pero para eso,  tiene que venir alguien

y preguntar ¿Qué tal estás?  o si necesito algo.

Un lazo de niebla  cubre mi cuello

como si fuesen tus  manos 

apretando mi garganta.

Aquí estoy solo pensando,

y a veces, ni eso; pero aquí estoy,

con las manos en los bolsillos.

Ahora parece se hoyen unos tacones

¿Quién será? me pregunto 

al tiempo que apoyo un pie en la pared

para estar más cómodo mientras llega,

alguien que como yo busca compañía.

Me sonríe y yo, le devuelvo su sonrisa

¿Qué otra puedo hacer? 

Al menos, esta mujer  vestida de gótica

me saluda y me sonríe.

Creo que ella me comprende

porque ella, creo que se siente igual que yo.

Me ofrece un pitillo liado

y yo, le devuelvo el favor 

encendiéndole mi mechero.

Entre los dos se produce un filin

que hacía mucho tiempo

que no había sentido por nadie.

Y tras  provocar las primeras bocanadas,

instintivamente se juntan nuestras manos;

frías en principio; 

Pero  poco a poco, se templan.

Ahora somos dos almas fumando,

como si a cada bocanada echada al aire

arrancásemos de nuestra alma una preocupación.

Le pregunto ¿Cómo te llamas?

en respuesta me ofrece sus labios negros. 

Nos besamos. Esa es la forma que tienen

dos almas gemelas de sellar su amistad,

un beso sellado con las sombras siniestras 

de una calle oscura y estrecha.

Ya somos dos sonrisas agradables,

y juntos de la mano, comenzamos a caminar.

Moviendo las cabezas al ritmo

de una canción que nos acabamos de  inventar

y que  apresuradamente  llegó a nuestra mente.

Tras haber sentido la privación de una sombra

que al juntarse con otra sombra forman una

más grande  y poderosa.

Ya los dos movemos nuestras manos

nos miramos y sonreímos.

Nuestro espíritu alegre nos las  hace mover.

Nadie debería ser sombra solitaria.

Nadie... Nadie... Nadie... Nadie...


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